Semana 1

 Sofía Botero Rojas 

3/08/2022

Información y documentación

 

Clase del 27 de julio de 2022

 

En la clase del miércoles pasado, en primer lugar, realizamos la actividad del reloj, la cual se trataba de, valga la redundancia, en un reloj, anotar en cada hora el nombre de una persona de la clase con la cual íbamos a tener una “cita”. Posteriormente, el profesor nos dio, una por una, cada hora, con lo cual teníamos que ir a reunirnos con la persona con quien tuviéramos la cita, y responder unas preguntas que se encontraban proyectadas en el videobeam, una por cada hora. Las preguntas eran sobre nosotros, para conocernos mejor y romper el hielo, algunos ejemplos de preguntas eran, hobbies, si teníamos mascotas, si estábamos en una relación, en donde vivíamos, que nos habían comentado de la clase, el último libro que habíamos leído, entre otras. Personalmente, esta actividad me gustó mucho, ya que siento que los profesores usualmente no se toman el tiempo de que sus estudiantes formen un buen ambiente para la clase, sino que se hacen las típicas preguntas de carrera, semestre y edad, lo cual, sí, considero que es importante, pero es aún más importante conocernos como personas, aprender los unos de los otros, y llegarnos a conocer para hacer de la clase mucho más amena. 

 

Después, una vez finalizamos la actividad del reloj, cada uno se presentó de manera individual, con algo muy interesante y era el hecho de que los compañeros aportaban a nuestra presentación con cosas que les habíamos comentado antes en la actividad. Esto me pareció, de nuevo, muy interesante e importante, ya que considero que genera una conexión entre los estudiantes, debido a que demuestra que lo que le contaste a tu compañero, de verdad le importó, se acordó de ello, y ahora lo quiere contar. 

 

Una vez finalizada la presentación de todos los estudiantes, procedimos a ver el programa de la clase y los porcentajes de los trabajos y de los exámenes. En este punto, el profesor mencionó algo muy interesante, esto fue la posibilidad de ser eximidos del examen final si asistíamos a todas las clases. Él habló un poco acerca de la importancia de ir a las sesiones, pues, literalmente cada clase cuesta. Si hacemos los cálculos, en este momento estoy viendo 8 clases, esto quiere decir que cada una cuesta aproximadamente $1.600.000. Por mi parte, estoy muy de acuerdo con esto, considero que cuando uno deja de ir a clase, únicamente se está engañando a uno mismo, y perdiendo tiempo y dinero. Así que, considero que esta es una muy buena estrategia para incentivar a los estudiantes a ir a clase. 

 

Como siguiente parte, hablamos sobre el cono del aprendizaje de Edgar Dale, un pedagogo estadounidense, en el cual menciona cómo retenemos las cosas en nuestra memoria. En esta pirámide, él explica que retenemos un 10% de lo que leemos, un 20% de lo que oímos, un 30% de lo que vemos, un 50% de lo que vemos y oímos (audiovisual), un 70% de lo que discutimos o debatimos, un 80% de lo que hacemos y un 95% de lo que enseñamos (por eso se dice que enseñar es la mejor manera de aprender). 

 

Una vez hablamos del cono o la pirámide del aprendizaje, procedimos a hablar de las habilidades de pensamiento de orden superior e inferior, lo cual se conoce como la taxonomía de Bloom. Esta teoría se basa en una pirámide también, en la cual, abajo se encuentran las habilidades de pensamiento inferior, y en la punta se encuentran las habilidades de pensamiento superior. Básicamente, esta teoría dice que una habilidad no se puede dar sin las anteriores. Siendo así, la habilidad más básica es recordar, después de esta se dice que para comprender se debe recordar. Para aplicar se debe comprender y recordar. Para analizar se debe aplicar, comprender y recordar. Para evaluar se debe analizar, aplicar, comprender y recordar. Y, por último, para crear, se debe evaluar, analizar, aplicar, comprender y recordar. 

 

Ya para finalizar la clase, hablamos sobre “the comfort zone” o la zona de confort. En este punto, el profesor nos contó que existen varias zonas, las cuales son, la zona del miedo, la zona del aprendizaje, y la zona del crecimiento. Al hacer cosas que están fuera de nuestra zona de confort, ganamos mucho para nuestra vida, aprendemos, soltamos, crecemos y superamos miedos. Por esta razón, es importante siempre retarnos a hacer cosas que puede que nos incomoden, pero que, a largo plazo, nos llevarán siempre a un crecimiento personal. 

 

Por último, el profesor nos preguntó a cada uno de los estudiantes qué nos había quedado o llamado la atención de la clase. Así, cada uno contó lo consideraba más importante. En mi caso, me llamó mucho la atención lo didáctica e interactiva que se ve la clase, pues pensaba que sería muy teórica y de cierta forma pesada. Pero veo que es algo que podré disfrutar y aprovechar para mi trabajo de grado. 

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